Valladolid

Urueña por VP-5003

Longitud: 1,6 km
Altitud: 825 m
Desnivel: 63 m
Porcentaje: 3,94 %
Coeficiente: 8

Localización: En esta incursión por el noroeste de Valladolid, para llegar a Urueña, lo podemos hacer desde la Autovía A-6, tomando la carretera VP-5605, para luego tomar la VP-5003 que nos lleva directamente a Urueña, o, como ha sido en nuestro caso, siguiendo los consejos y siguiendo los pasos en sus rutas del buen amigo Nino (Boirinho), haciendo ruta cultural por los Torozos, pasando previamente por San Cebrián de Mazote, y por la misma VP-5003, llegar a Urueña.

Especificaciones: Carretera en perfecto estado. Señalización horizontal en el centro y laterales de la calzada.

Fuentes: En San Cebrián, antes de llegar a Urueña. También se comentó que habia en el prado de la ermita de la Anunciada, yo no la vi.

Urueña

Descripción: Encontrar un puerto de montaña en Vallodolid no es que sea difícil, es tarea directamente imposible, pero no por ello vamos a dejar de buscar esas cuestas, pequeñas, en este caso que nos hagan salir un poco de la monotonía de la tierra castellana. Hoy vamos a hacer una ruta por los Montes Torozos, aunque la ruta la dejaremos para el apartado que tenemos destinado a ello, y nos centraremos hoy en una de las subidas, concretamente la de Urueña.

Eso si, antes de llegar a Urueña tenemos un par de paradas obligatorias. Una de ellas es en el municipio de San Cebrián de Mazote, a admirar su iglesia mozárabe, aunque con añadidos arquitectónicos de otras épocas y estilos.

Dejando atrás San Cebrián de Mazote y su iglesia, antes de llegar a Urueña hay otra parada obligatoria, ya en las mismas faldas donde se sitúa Urueña, y al abrigo de su muralla está la iglesia románica de Nuestra Señora de la Anunciada, levantada sobre un antiguo templo mozárabe en estilo románico catalán, algo especial y único, raro de ver lejos del territorio catalán de la época.

Dejamos atrás la Anunciada y ya, ahora si, afrontamos la subida a Urueña. Apenas un kilómetro y medio de subida que no va a suponer dificultad alguna y que subiremos disfrutando de los páramos castellanos y de los peculiares palomares en su mayoria circulares, que abundan por la zona.
Al abrigo de la muralla llegamos a Urueña, a la Villa del Libro.

Además de ser una localidad digna de visitar, con su muralla, con su torreón, sus casas palaciegas y sus calles estrechas, además de admirar, extramuros, la amplia meseta castellana, Urueña se convirtió hace ya algunos años en la Villa del Libro, pudiendo encontrar paseando por sus calles hasta una docena de librerías especializadas. Visitarlas tranquilamente y dedicar un buen rato a pasear y perderse entre libros, con ese olor característico que poseen las publicaciones supondrá un estupendo colofón a este paseo por los Torozos, que si bien, desde el punto de vista ciclista no habrá supuesto el encuentro con ningún gran coloso en forma de puerto de montaña, si habrá supuesto una gran jornada de cicloturismo, disfrutando de la bici y de los lugares por los que pasas, que es, al fin y al cabo, de lo que se trata.

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